Los chunchitos contenidos

Una vez se quitan los logos de la inauguración y los zapatos altos dejan de agujerear la alfombra y los ladrillos repellados, se pueden invocar, desempacar y soltar todos los chunchitos lindos contenidos que conforman esta bienal centroamericana.

No es como que se pueda avistar Centroamérica desde todas esas paredes blancas con olor a pintura. Tampoco es como que sea válido volver al tema del museo aburridísimo y del arte en su contexto. Es sólo que, para haberse acabado y reacabado el mundo tantas veces, esta muestra tiene una dosis de felicidad adicional que equivale a tratar de reírse de una carretera donde se debe caminar sin acera.

La mayoría de los trabajos bienaleros guardados en el museo de arte contemporáneo de Panamá tienen un discurso bajito, personal, de puro empierne. Como cuando un desconocido canta “Quelqu’un m’a dit” pensando que nadie más escucha o cuando en un banco alguien se saca la camisa para rascarse el ombligo. Así.

Hay algunas propuestas pensadas para aplaudirse o para discutirse a través de megáfonos, pero por suerte, son poquísimas. Otras, intentan documentar la centroamericanidad con lentes de curador europeo. Lo genial es que son el yang del ying, el menos del más, lo mainstream de lo sorprendente. Deben existir para que den ganas de desempacar y acampar en medio de las otras propuestas.

Y entonces uno viene y se encuentra con una gran piscina de dulce de leche cuajado, con un olor a gritos y con unas manos de niño que juegan al lado con la piel estirada del abdómen de su mamá. Qué ganas de acurrucarse en esa esquina de Maria Raquel Cochez, de dialogar con un tema tan cotidiano, preciso y autobiográfico.

Luego al doblar la esquina, el cuarto de la ropa de Lucy Argueta, con un poco de desaparición, de guerra perpetua y de reconocimiento de los muertos. El video redunda en el tema, pero la inercia de la ropa desecha sobre un pulcro plástico blanco de esos de CSI dan ganas de sentarse ahí, en medio, oler o invocar.

El salón de las máquinas, que viene después, bien podrían ser una sola obra, no por su similitud sino por la museografía hacinada. Tres obras: La de Léster Rodríguez, Patricia Beli y Colectivo Veinti3 (Moisés Mora, Darwin Andino, Juan Carlos Mendoza y yo) que se decidió poner en conjunto sin mucho márgen para existir. La premodernidad y las máquinas preindustriales son sólo el resultado de problemas muy reales en el Macondo centroamericano. Tan reales que La Máquina que Cambiará el Universo de desarmó por decisión del museo y tocó armarla horas antes de la inauguración.

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Doblando desde ahí, de nuevo el discurso en murmullos de un proceso de sanación con el trabajo de John Juric, donde se unen frasquitos vacíos de tratamientos para la insuficiencia renal crónica con el acto repetitivo de despegar materiales en serie hasta formar figuras sobre un canvas. Un trabajo tan limpio y callado que uno no quiere preguntar más, sólo escuchar.

El proyecto de Elena Wen le da el toque electro post punk al recorrido, con sus personajes animados/onomatopéicos que recuerdan a cómics asiáticos mexzclados con un paisaje soleado de estos lados. No tengo el realismo mágico necesario para describirlo, sólo sé que es un pasillo para abrir la boca un buen rato.

En el primer piso, es inevitable detenerse frente al trabajo de Luis Cornejo y de Eduardo Lytton, que debería tener una puerta o una escalera de colores luz que se conecte con las animaciones de Elena. En el salón más grande, justo al lado de la entrada, está la zona donde uno debería caminar desde lejos para desempacar, poco a poco, lo que logre escanear de las obras de la Torana.

Es mejor entrar de lado, siguiendo las recomendaciones que se hacen al tratar de descifrar el campo energético de alguien. Sin mirar directamente, intentar comprender, desde la limpieza de las formas esculpidas por artesanos, un espacio y tiempo. No es exotismo, no es exteriorismo, no es indigenismo. Es Latinoamérica desde Guatemala muy en el 2013, muy desde las vivencias de cada integrante del colectivo, desde un silencio que sólo se puede estudiar con pinzas.

La bienal centroamericana de este año es un lugar donde se debe ir con la idea de desempacar, descontener, des-zippear los chunchitos contenidos en esas paredes extrañas. Menos pretenciones, más silencio, más aprendizaje, es lo que se ha ganado con los años. Más proceso, menos obras, más cuestionamientos, menos conclusiones: Hace semanas no pensé que lo diría pero es bueno estar aquí.

Lo que viene siendo esto que es

Una máquina que cambiará el universo es una metamáquina. Promete esa revolvición que terminará por matarla o en el mejor de los casos, convertirla en un montón de Big-Bang devuelto a ese cambio perpetuo que tanto recocija a los post1980.

Uno le quiere dar like en Facebook a esa cosa destartalada que promete con palabras como “cambio” y “universo”. Esa promesa fue la que nos hicieron nuestros papás cuando nos aseguraron que algún día podríamos salvar al mundo de los malos, mientras nos compraban o cultivaban bananitos Dole y los comíamos felices frente al televisor.

La máquina marea porque la animación de los tres niveles de verdad ocurre por encima de la corona. Hay que mirar hacia arriba y la lucecita cegadora genera el contraste necesario para que se formen tres círculos en 86 cuadros totales. Uno quiere bajarse y no tiene de donde agarrarse. La máquina que cambiará el universo no puede ejecutarse en tacones.

La máquina viene siendo esto que es porque somos adictos a la promesa de venir siendo. Sin futuro tridimensional no nos queda más que hacer girar una rueda metálica en presente, bajo el paraguas de un universo que nos cobija y que guarda un tímido portal en una bujía blanca comprada en sinsa. Miramos hacia arriba y esperamos como buen homo sapiens sapiens el rai al segundo nivel.

El virus del video institucional

No sé de cuál laboratorio postcolonial vino el problema, pero estamos frente a una especie de virus que se esparce mientras pasan los años. No me refiero a una enfermedad que ataca a instituciones pequeñas, sin mundo, con personal que no ha tenido la oportunidad de viajar y leer: Se trata de un mal que ataca a las instuciones que ponen los pies y echan raíces en esta región, con un equipo de gente brillante y propositiva. Es el mal del video institucional.

Es fácil identificar sus focos de expansión al acercarse el fin de año: De pronto, ellos empiezan a publicar tímidamente por las redes sociales los videos que muy bien describen tan honorables instituciones. Usualmente la introducción se abre con un locutor que aguanta la respiración y dice “Desde hace más de X años, la institución X viene trabajando por el beneficio de X y X..”. Mejor aún: está el video institucional de exportación, que casi siempre empieza por “Nicaragua es un país localizado en…”

Y claro, en el proceso de producción del material, siempre viene un atrevido que propone una introducción distinta o un cierre que no contenga un niño sonriendo o un sol naciente. Se reúne entonces la cabeza de la organización y la persona de administración convence al resto de que una institución seria no puede abrir o cerrar con una idea medio loca. Así que, “muchas gracias por sus aportes creativos, sr. o sra, no queremos un producto tan… artístico”.

Pero parece que alguien lo logró: Ha estado circulando un video institucional que ha logrado que la gente lo circule por internet (óigase bien) v o l u n t a r i a m e n t e. Por supuesto que el video cae en clichés atrevidos y en lo políticamente incorrecto, pero ¿no deberían las instituciones relajar un poco su rigidez de cara una necesidad de mercadear sus valores? Poniendo de un lado el llamado al consumo de Chiquita (a Dole le podrían dar ochocientas certificaciones y nada va a cambiar el asesinato masivo que cometieron en toda América Latina con la distribución de Nemagón), el video crea empatía, es divertido y hace que uno logre llegar al final.


Estimadas instituciones: No por los efectos tridimensionales en sus logos ni las fotos de entrega de certificados alguien va a recordar lo que hacen. Si empezáramos a ver un mercado potencial en donantes particulares y no sólo en donantes grandes (vía discursos acartonados), talvez se lograra dialogar más con la humanidad. Lo que sí sé, es que si veo otro paisaje al final de un video institucional voy a tener que recrear la última escena de Fight Club, al menos como performance solitario y alegrísimo… sí, con Pixies de fondo y todo. ¿Alguien más se apunta?

Matar zombies, matar especies exóticas, matar mujeres

Matar zombies, matar especies exóticas, matar mujeres. Ese será nuestro lema para la posteridad postmoderna, valga la redundancia. Lo de andar con el tema del femicidio a tuto no es por puro gusto ni es histeria colectiva. Una tiene que dar cada paso del día con el tema como si fuese la cosa más cotidiana y maravillosa del mundo. Hoy me llegó este correo y pues, aprovechando que las cadenas de correo son innecesarias, prefiero compartirlo por esta vía. El resto se explica solo: Apoyemos a Sigrid. No aceptemos más violencia realizada por ignorantes trasnochados.

From: Sigrid Meijer [mailto:sigrid@cablenet.com.ni
Sent: sábado, 11 de agosto de 2012 05:33 p.m.
Subject: RV: Queja sobre “chiste”: falta de respeto de Claro para las mujeres

 

Hola amigas y amigos, quisiera, si es posible, su apoyo en lo siguiente. He escrito el siguiente mensaje de queja a Claro por un “chiste” que recibí en mi celular esta mañana burlándose sobre la violencia contra las mujeres. No tengo mucha ilusión que me van a responder, entonces quisiera apoyo de ustedes en lo siguiente:

 

1)      Mandar un correo a Claro (más que todo si han recibido este mensaje) reclamando la empresa

2)      Si alguien tiene un contacto directo con alguien en Claro con toma de decisión, mandarme el contacto, para quejarme a un nivel más alto

3)      Mandarme nombres y correos electrónicos de medios que pueden dar publicidad al hecho que una compañía telefónica está mandando este tipo de mensajes vergonzosos.

4)      Mandarme nombres y correos de alguien en la Red de Mujeres contra la Violencia o otra organización de mujeres para ver la posibilidad de denunciar este hecho bajo la ley 779

5)      Nunca dejar este tipo de mensajes o comportamiento sin reacción

 

 

Espero su apoyo y solidaridad a mi acción, saludos,

 

Sigrid

 

Mi mensaje a Claro era lo siguiente:

 

Estimado/a,

 

Ya he hecho una llamada al servicio al cliente por teléfono, pero estoy tan molesta, que quisiera de Claro una disculpa pública sobre lo siguiente:

 

Hoy, el 11 de Agosto 2012 a las 11.43 entró en mi celular un mensaje de 1414 de Claro, supuestamente con un chiste:

Que buenas han salido nuestras mujeres. Porque limpian y cocinan. No, porque no se rompen por mucho que las maltrates.

 

Este es increíble! Como mujer luchando ya años para la equidad en este país y contra la violencia contra las mujeres, que es un problema gravísima, me siento insultada por este mensaje de Claro.

 

Yo ni sé exactamente como recibo estos chistes, yo nunca les he pedido, pero este no es mi queja ahora, yo estoy molesta por el contenido de este mensaje!

En el servicio al cliente por teléfono me respondieron que no voy a recibir más estos chistes, pero este no es la solución, porque todavía muchas otras personas van a recibir estos mensajes que se burlan de la violencia contra las mujeres.

 

Me gustaría saber a cuantas mujeres y hombres les ha llegado esta mañana este “chiste”. Mirando las cifras de violencia contra las mujeres de la Policía Nacional, este no es nada un tema humorístico. Con la nueva ley 779 pienso que hasta puedo denunciar a Claro por difundir este tipo de mensajes con el apoyo de la Red de Mujeres contra la Violencia y estoy pensando dar publicidad a este “chiste” por los medios de comunicación!

 

Pido una disculpa pública de la compañía para todas las mujeres en Nicaragua (y a los hombres también) y me gustaría que Claro ofrece mandar de gratis en Noviembre mensajes a todos sus clientes para la campaña contra la violencia!

 

Espero una respuesta pronto a mi queja.

 

 

Sigrid Meijer

+505-88520643

Miopía

Soy miope desde la adolescencia. Esa característica no me hace menos capaz de adaptarme a las necesidades de un mundo extraño y deforme. Tampoco hay mucha diferencia entre lo que yo veo y lo que ve la señora al lado mío en el rótulo de las promociones del supermercado, todo porque encontré una forma de emular la visión 20/20: Unos grandes anteojotes. O en algunos casos, lentes de contacto.

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Los miopes no estamos esperando salir a la calle y ver grandes rótulos luminosos que se adapten a nuestros ojos incapaces de enfocar a distancia. Una condición básica de supervivencia es ubicarse en el espacio y tiempo en el que uno vive… con todo lo que eso implica.

La palabra ética proviene del griego êthos y significaba, originalmente, estancia, lugar donde se habita. Uno se ubica en el espacio y tiempo donde vive a través de la observación y la adaptación… Un par de anteojotes para evitar una visión miope de la realidad es el apoyo perfecto para tomar una posición ética. Aristóteles sintetizó un poco más el término y la aterrizó como manera de ser, carácter. Este se construye a través de la repetición de actos, la creación de hábitos.

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Parece que el mundo de la publicidad, el diseño y en muchos casos el arte se ha querido parquear lejos del debate de la ética y se vanagloria de ser miope. En algún momento ellos fueron decisivos para la construcción de nuevos paradigmas, pero existe una discusión que ahora cuestiona si dejaron o no de serlo. Al menos en Centroamérica, los estándares publicitarios siguen siendo los básicos….

Cuando hablo de básicos me refiero a los procesos relacionados con la supervivencia vital que nos exige nuestra corporalidad: Nacer, comer, dormir, reproducirse, morir. Un mensaje básico no presenta un significado profundo más allá de la lectura inicial, ya sea en cuanto a contenido o forma.

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Básico es el fotógrafo que hace un desnudo a contraluz de una mujer con proporciones perfectas, sólo porque él se autoproclama artista. Básico es el/la periodista que aborda un tema escarbando en la belleza hueca, pasividad o santidad de un personaje sólo por el hecho de ser mujer. Básicos somos nosotros, cuando pasamos de lejos frente a los rótulos que nos convierten en super girls o super moms por tener un súper celular que tiene ringtones de Beyonce.

No todos los mensajes básicos son antiéticos. Para entender por qué, tendríamos que hablar un poco sobre qué es sexismo.

Marcela Lagarde lo define como la opresión social fundamentada en la diferencia sexual de las personas. En el caso de la publicidad, el sexismo apunta usualmente a las mujeres como protagonistas vacías de situaciones ficticias.

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La revista mexicana Violeta, afirma que la publicidad es sexista cuando difunde un mensaje o una imagen que degrada a la persona por razón de su sexo y cuando se presentan estereotipos que refuerzan roles tradicionales que tienen como resultado la disminución o subordinación de un sexo frente al otro.

El sexismo en la publicidad no es una situación aislada: Incluso las publicaciones o empresas que se autoproclaman conocedores de su mercado meta y de sus necesidades, presentan a las mujeres como espectadoras pasivas, asociadas a trabajos meramente reproductivos y con una identidad sustentada sólo en las labores que realizan para complacer a los demás. Ni hablar de la victimización y la lucha por la perfección física inalcanzable.

Dolce & Gabanna sacó este anuncio que, espero, haya sido realizado por su agencia para crear polémica. La imagen dio por supuesto la vuelta al mundo en el 2007. Varias instituciones se pronunciaron no sólo por la objetualización del cuerpo de la mujer, sino porque se aprueba, de manera implícita, el uso de la violencia y el sometimiento de la mujer a través de la fuerza. El anuncio fue removido de varios medios, pero mantuvo su polémica en las redes sociales.

La comisión europea tuvo la maravillosa idea de realizar este anuncio para estimular a las muchachas a involucrarse en ciencia. A través de “It’s a girl thing” se intenta empoderar a mujeres y hacerles ver que por ser científicas, no se tiene que ser fea o andar en esos zapatos planos de las abuelitas. Para ser científica sólo hay que posar frente a un modelo masculino en bata de médico y embarrarse la cara de maquillaje. Genios.

Hablar de sexismo, aparte de ser una cuestión de autoestima social, es además una cuestión de regulaciones internacionales. Desde el punto de vista ético, el sexismo se ha discutido desde el siglo XIX y se plantea desde el precepto de que toda nuestra construcción social y moral está basada en valores impuestos por hombres, por una cosmovisión patriarcal y masculina. Por lo tanto, excluyentes y antiéticos.

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Por contradictorio que parezca, el 1ero de Marzo de 2006, dentro del ámbito de la Unión Europea, la Comisión aprueba la “Hoja de Ruta para la igualdad entre hombres y mujeres (2006-2010)” donde, entre otras medidas, se incluye la de eliminar los estereotipos sexistas en los medios de difusión y se plantea lo siguiente:

“Los medios de difusión tienen una función clave en la lucha contra los estereotipos sexistas. Pueden contribuir a presentar una imagen realista de la competencia y el potencial de las mujeres y los hombres en la sociedad actual y evitar retratarlas de manera degradante y ofensiva”.

El Fondo para el Desarrollo de la Mujer de Naciones Unidas UNIFEM otorga cada año un premio de publicidad no sexista en Iberoamérica. Se definen una lista de características a través de las cuales podemos identificar la publicidad sexista:

  • Los que difunden imágenes estereotipadas de mujeres y hombres.
  • Asocian a mujeres y varones como usuarios exclusivos de ciertos productos o servicios (por ejemplo, las mujeres promocionan artículos de limpieza, electrodomésticos, cosmética, comida, y los varones autos, bebidas e inversiones).
  • Expresan violencia (física, emocional o psicológica) y/o subordinación.
  • Transmiten una imagen de incapacidad y/o dependencia de mujeres u hombres para realizar tareas no habituales para su género (desde limpiar una casa hasta arrancar un auto u ocuparse de los niños).
  • Explotan el cuerpo o la sexualidad para vender productos.

A fin de cuentas, ¿a qué hora empezó esto? No soy la persona más adecuada para plantear hipótesis sobre el inicio del sexismo. Sí puedo señalar sobre el inicio de las representaciones femenino/masculino occidentales que aún permean los catálogos, las revistas de cine, los tristes periódicos y las gigantografías de revistas de sociedad.

John Berger ha hecho un trabajo refrescante sobre los roles femeninos en representaciones renacentistas publicidad actual. La sorpresa es que, mientras todos apuntamos a unos ideales sexistas en nuestro entorno social, los estamos reproduciendo por inercia post-colonial. La mujer, como ser incompleto, se posiciona frente al espectador buscando ser completada. La mujer se muestra débil, confundida, desorientada. Está sexualizada, fraccionada, infantilizada. En otras palabras, huecas… desde el renacimiento.

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Cindy Sherman, artista, fue una de las primeras en plantear la representación femenina en el cine y la publicidad occidental. Su trabajo retoma obras y fotografías importantes de personajes femeninos como víctimas de las circunstancias de un mundo que necesita ver a las mujeres puestas en ridículo, minimizadas, victimizadas.

Virginia Warren, en su libro “Feminist Directions in Medical Ethics, Thirteen Moral Questions in Ethics”, dice: La mujer estereotipada – con todos sus órganos reproductivos, emociones y vínculos afectivos hacia otros – no calza en la categoría de ser humano común y corriente.

Sexismo Nicaragua

En la región, difícilmente se regulará la publicidad sexista con lineamientos éticos locales. Quedasen fuera del juego casi todos los medios escritos nacionales, los canales de televisión tuviesen que empezar a hablar de género a su personal y lo más inverosímil: en las agencias de publicidad, probablemente se necesitasen mujeres u hombres con cierta cultura general en cargos de creatividad.

Entonces, al finalizar esta plática, será necesario que todas empecemos a recoger esos restos desmembrados, aberrantes e infantilizados de las mujeres que venden cerveza en los rótulos. Redescubramos que, detrás de nuestros ojos y nuestras proporciones físicas diversas, hay personas completas, antes que seres sexualizados y cansados.

La publicidad en Nicaragua no tiene vista ni anteojos, necesita voluntarias que renuncien a adaptarse a la visión borrosa de las agencias y empiecen a exigir que ellos se adapten a un mundo enorme con un futuro competitivo liderado por mujeres. Si no me creen, miren a la persona que tienen al lado.

Pregunten a Jodorowsky

Por curiosidad, busqué “Comunicación” en wikipedia. Sí, nerdada. Pero es que una tiene que saber que después de tanta discusión, cambios y la Web 2.0 que nació justo en el filo de mi graduación de universidad, hay ciertas cosas del mundo que han cambiado también, concensuadas y discutidas con el imaginario colectivo.

S u s t o: La comunicación es el proceso mediante el cual se puede transmitir información de una entidad a otra. De una cosa a otra, de una chancleta animada a una televisión inteligente. De una entidad a otra.

En mis tiempos (Sí, hace apenas 7 años) comunicación era un acto que ocurría entre seres vivos. Feliz con el cambio, me lo llevé a mi clase de Fundamentos de la Creatividad y Comunicación y se lo presenté a mis alumnos, quienes tienen 15, 14 años de vida menos que yo. “Esto empezará una discusión interesante”, pensé.

La definición de wikipedia estaba ilustrada con una escena de dos Sims teniendo una conversación. Quise empujar la discusión hacia la idea de dos entidades comunicandose sin necesidad de la presencia humana. Presenté escenarios apocalípticos en los cuales ninguno de nosotros estaría vivo en menos de 24 horas y las máquinas seguirían su existencia normal, tal y como las hemos programado que hagan.

Todos sonreían, felices y asintiendo cuando les pregunté si entonces, existiría la comunicación. Dos o tres de ellos comentaron, con tranquilidad, cómo la comunicación puede existir sin problemas sin necesidad de presencia humana. La única persona que reaccionó con cierta pasión y muy en contra fue un alumno que casualmente se aproxima a mi edad. El resto, esperaba el propósito de esa discusión, estaban a la expectativa de un giro.

Como suele ocurrir en clase, la lección era para mí. ¿Estamos empezando los días en que los seres humanos nos sabemos (al fin) como parte de un sistema que debe apartarse para asegurar la existencia de otros? ¿Talvez las nuevas generaciones han nacido ya con el microchip suicida heredado por W. Benjamin? O sencillamente… ¿La humanidad está dejando de ser el gran adolescente gigante y obeso que siempre ha sido? Pregunten a Jodorowsky, él debe tener alguna respuesta.

Guerra, gamers y marty mcfly

Jon Lovitz, construido de lucecitas catódicas, aparece sonriendo en el cuarto de mis abuelos. La tele parpadea y no hay control remoto: En 1989 eso no es tan importante. Yo divago descalza sobre la alfombra gris y Jon Lovitz sigue facturando fotogramas, menciona unas palabras que se grabarían en mi memoria desde esa tarde de domingo: Reusemos el agua de la lavadora. Cerremos el grifo. En nuestras manos está el mundo.

Es absurdo tener 30 años y recordar esa imagen con pavor. No es que le tuviera miedo a la atmósfera Saturday Night Live – Mickey Mouse Club (aún), pero es que esas amables, concientes palabras dejaban claro que habíamos recibido una tierra llena de deudas. Había en los ojos de ese gordito feliz una complicidad que yo no compartía, un cortoplacismo con el que yo no contaba y una sentencia clara. La gente no haría eso. La gente se encargaría de soltar las manos y dejar caer al mundo. Yo no tenía ni una década aquí y ya debía prepararme para la guerra.

Eso hice: Las revistas infantiles me publicaron cualquier cantidad de poesía y cuentos ecológicos ridículos que salvarían al mundo. Ahorré agua. Tuve miedo del paso del asfalto. Separé la basura. Poco a poco, empecé a deducir que el futuro era la utopía de los años 50 y que Marty Mcfly debía quedarse siempre en su generación 2000 de patinetas voladoras.

Hoy me topé con una conferencia que dio Jane McGonigal sobre su proyecto de Gamers de cara a resolver los problemas de la humanidad. Su carita, tensa de la emoción, explicaba cómo todos unidos podíamos resolver los problemas de la tierra si se asumieran dichos problemas como parte de un gran juego. Tiene total sentido, todo el sentido de todos los tiempos y las ideas unidas en un gran, morboso nudo. Tanto sentido, que haremos todo lo contrario, y, como ocurrió hace miles de años, presionaremos el botón. Esa vez, la explosión no será de pixeles.

Hoy es el futuro

Hoy ha sido un día de pláticas surreales sobre Breakfast at Tiffany’s y Casablanca.

Tanta alergia me obliga a poner la cabeza en la almohada después de un día disperso y pensar en estas pelis que nunca he visto. Sólo me queda concluir que existen, que esos trailers corresponden a dos películas que hablan un inglés en desuso y que, por muy lejos de mi realidad que se encuentren, remiten a una idea de tranquilidad porque el futuro después de ellas ha sido totalmente controlable hasta el día de hoy.

Se cayó un muro en un lado del mundo, no hemos erradicado por completo a la raza humana todavía, Nicaragua se portó mal por revoluca y muchos otros países también. El eje del mal se ha puesto varios sombreros y hoy da risa. El eje del bien sigue dando risa. Y todo es controlable porque después de eso nací y sigo viva.

Como hoy es el futuro, no existe la tranquilidad ni la almohada de las pelis viejitas. Hoy es cuando las cosas están siendo filmadas, las risas están siendo pregrabadas y después, tendremos zombies. O talvez, otro Breakfast at Tiffany’s.

Tengo que ver esa peli, al menos por inercia.

¿Me avisan?

Pendientes del día de hoy:

1. Lavar el sports bra nuevo para el gimnasio.

2. Redactar el proyecto pendiente aquel.

3. Preparar los materiales para hablar con mi tatarabuelo.

Materiales? Tatarabuelo?

Sip, así mismo. No es una llamadita de larga distancia, sino una práctica bien particular en la que nunca he visto involucrada a nadie menor de 30 años. La transcomunicación instrumental o  TCI, como comúnmente se llama, es la comunicación con personas que supuestamente ya no están acá físicamente.

Como leí un libro hace un tiempo sobre psicofonías y psicoimágenes (90s), quise investigar un poco sobre las nuevas formas de comunicación que se usan a través de las dimensiones, tomando en cuenta nuestro nuevo frenesí de autosintonizarnos sin comerciales. ¿Dónde están los nuevos fans de la transcomunicación instrumental? ¿Todos tienen 50, 60 años o más? ¿Los adolescentes sólo quieren filmarse a sí mismos?

Encontré este documental de NatGeo y nuevamente descubrí a un montón de gente que ya no sólo busca captar imágenes desde la estática de la televsión, sino que graba con programitas de edición de audio directamente desde la compu. A pesar de eso, siguen explorando posibilidades con cintas análogas y algunos, hasta con vasos de agua agitados y fotografías en sepia.

Si les interesa el tema, les recomiendo ahondar en todas las máquinas de TCI, incluyendo la Spirita, construida en Europa desde los 1800s. Pero si de verdad les interesa el tema, métanle segunda a todos los señores que aún siguen buscando rostros en estática y grabando en la quietud de la noche. ¿Qué sabemos? Talvez encontremos nuevos portales en algún usuario de skype o logremos captar situaciones interesantes al dejar la webcam encendida. Digo “prueben”, porque por ahora no me atrevo a hacerlo, no porque sea un tema tabú, sino porque así como uno debe perder contacto con algunos amigos para entender el mundo de nuevo, prefiero dejar que la gente que ya se fue, haga sus nuevas redes sociales donde sea que eso ocurra. Pero si prueban, ¿Me avisan?

satelititos

Tal y como ha ocurrido siempre, los satélites tienen satelititos también. Centroamérica es un satelitito de México, así como México es un satelitito de Estados Unidos, al menos en lo que a cultura pop se refiere. Y los gringos? Bueno, ellos ya son satelititos de una cultura migrante en negación continua. Pobres.

Hace poco, Raúl Quintanilla organizó una muestra paralela al festival internacional de teatro acá en Nicaragua. De teatro sé lo mismo que de física cuántica, pero como espectadora común y corriente, recordé la cantidad de veces que quise cambiar el canal en medio de una obra nica.

“Carlos Alfonso… Me dejas???” 

“Sí, Maria Helena. Te dejo por otra…”

“Aunque me golpees…. Mi vida no tiene sentido si te vas”

(La doña mira a la cámara y le da la espalda a su interlocutor, quien respira hiperventilando, igual que ella).

mexicanstail

Raúl me hizo recordar una discusión que leí hace no mucho tiempo, realizada en los años 90. Se decía que por varias décadas (30s, 60s y 70s) el teatro mexicano parecía estar en decadencia, hacía falta público. Público? No fue en esa época en que se llenaban a reventar las peleas de lucha libre? No fue entonces ese también un hijo del circo mexicano, al igual que después el teatro y eventualmente las telenovelas?

No nos sorprendemos cuando, viendo una obra de teatro nica, de pronto a algún actor se le sale un “órale!”. Yo estaría feliz con que se aceptara el movimiento gravitacional alrededor de Televisa y se empezara a hacer lucha libre en las salas del teatro nacional Rubén Darío.