satelititos

Tal y como ha ocurrido siempre, los satélites tienen satelititos también. Centroamérica es un satelitito de México, así como México es un satelitito de Estados Unidos, al menos en lo que a cultura pop se refiere. Y los gringos? Bueno, ellos ya son satelititos de una cultura migrante en negación continua. Pobres.

Hace poco, Raúl Quintanilla organizó una muestra paralela al festival internacional de teatro acá en Nicaragua. De teatro sé lo mismo que de física cuántica, pero como espectadora común y corriente, recordé la cantidad de veces que quise cambiar el canal en medio de una obra nica.

“Carlos Alfonso… Me dejas???” 

“Sí, Maria Helena. Te dejo por otra…”

“Aunque me golpees…. Mi vida no tiene sentido si te vas”

(La doña mira a la cámara y le da la espalda a su interlocutor, quien respira hiperventilando, igual que ella).

mexicanstail

Raúl me hizo recordar una discusión que leí hace no mucho tiempo, realizada en los años 90. Se decía que por varias décadas (30s, 60s y 70s) el teatro mexicano parecía estar en decadencia, hacía falta público. Público? No fue en esa época en que se llenaban a reventar las peleas de lucha libre? No fue entonces ese también un hijo del circo mexicano, al igual que después el teatro y eventualmente las telenovelas?

No nos sorprendemos cuando, viendo una obra de teatro nica, de pronto a algún actor se le sale un “órale!”. Yo estaría feliz con que se aceptara el movimiento gravitacional alrededor de Televisa y se empezara a hacer lucha libre en las salas del teatro nacional Rubén Darío.