Pregunten a Jodorowsky

Por curiosidad, busqué “Comunicación” en wikipedia. Sí, nerdada. Pero es que una tiene que saber que después de tanta discusión, cambios y la Web 2.0 que nació justo en el filo de mi graduación de universidad, hay ciertas cosas del mundo que han cambiado también, concensuadas y discutidas con el imaginario colectivo.

S u s t o: La comunicación es el proceso mediante el cual se puede transmitir información de una entidad a otra. De una cosa a otra, de una chancleta animada a una televisión inteligente. De una entidad a otra.

En mis tiempos (Sí, hace apenas 7 años) comunicación era un acto que ocurría entre seres vivos. Feliz con el cambio, me lo llevé a mi clase de Fundamentos de la Creatividad y Comunicación y se lo presenté a mis alumnos, quienes tienen 15, 14 años de vida menos que yo. “Esto empezará una discusión interesante”, pensé.

La definición de wikipedia estaba ilustrada con una escena de dos Sims teniendo una conversación. Quise empujar la discusión hacia la idea de dos entidades comunicandose sin necesidad de la presencia humana. Presenté escenarios apocalípticos en los cuales ninguno de nosotros estaría vivo en menos de 24 horas y las máquinas seguirían su existencia normal, tal y como las hemos programado que hagan.

Todos sonreían, felices y asintiendo cuando les pregunté si entonces, existiría la comunicación. Dos o tres de ellos comentaron, con tranquilidad, cómo la comunicación puede existir sin problemas sin necesidad de presencia humana. La única persona que reaccionó con cierta pasión y muy en contra fue un alumno que casualmente se aproxima a mi edad. El resto, esperaba el propósito de esa discusión, estaban a la expectativa de un giro.

Como suele ocurrir en clase, la lección era para mí. ¿Estamos empezando los días en que los seres humanos nos sabemos (al fin) como parte de un sistema que debe apartarse para asegurar la existencia de otros? ¿Talvez las nuevas generaciones han nacido ya con el microchip suicida heredado por W. Benjamin? O sencillamente… ¿La humanidad está dejando de ser el gran adolescente gigante y obeso que siempre ha sido? Pregunten a Jodorowsky, él debe tener alguna respuesta.

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Guerra, gamers y marty mcfly

Jon Lovitz, construido de lucecitas catódicas, aparece sonriendo en el cuarto de mis abuelos. La tele parpadea y no hay control remoto: En 1989 eso no es tan importante. Yo divago descalza sobre la alfombra gris y Jon Lovitz sigue facturando fotogramas, menciona unas palabras que se grabarían en mi memoria desde esa tarde de domingo: Reusemos el agua de la lavadora. Cerremos el grifo. En nuestras manos está el mundo.

Es absurdo tener 30 años y recordar esa imagen con pavor. No es que le tuviera miedo a la atmósfera Saturday Night Live – Mickey Mouse Club (aún), pero es que esas amables, concientes palabras dejaban claro que habíamos recibido una tierra llena de deudas. Había en los ojos de ese gordito feliz una complicidad que yo no compartía, un cortoplacismo con el que yo no contaba y una sentencia clara. La gente no haría eso. La gente se encargaría de soltar las manos y dejar caer al mundo. Yo no tenía ni una década aquí y ya debía prepararme para la guerra.

Eso hice: Las revistas infantiles me publicaron cualquier cantidad de poesía y cuentos ecológicos ridículos que salvarían al mundo. Ahorré agua. Tuve miedo del paso del asfalto. Separé la basura. Poco a poco, empecé a deducir que el futuro era la utopía de los años 50 y que Marty Mcfly debía quedarse siempre en su generación 2000 de patinetas voladoras.

Hoy me topé con una conferencia que dio Jane McGonigal sobre su proyecto de Gamers de cara a resolver los problemas de la humanidad. Su carita, tensa de la emoción, explicaba cómo todos unidos podíamos resolver los problemas de la tierra si se asumieran dichos problemas como parte de un gran juego. Tiene total sentido, todo el sentido de todos los tiempos y las ideas unidas en un gran, morboso nudo. Tanto sentido, que haremos todo lo contrario, y, como ocurrió hace miles de años, presionaremos el botón. Esa vez, la explosión no será de pixeles.

Hoy es el futuro

Hoy ha sido un día de pláticas surreales sobre Breakfast at Tiffany’s y Casablanca.

Tanta alergia me obliga a poner la cabeza en la almohada después de un día disperso y pensar en estas pelis que nunca he visto. Sólo me queda concluir que existen, que esos trailers corresponden a dos películas que hablan un inglés en desuso y que, por muy lejos de mi realidad que se encuentren, remiten a una idea de tranquilidad porque el futuro después de ellas ha sido totalmente controlable hasta el día de hoy.

Se cayó un muro en un lado del mundo, no hemos erradicado por completo a la raza humana todavía, Nicaragua se portó mal por revoluca y muchos otros países también. El eje del mal se ha puesto varios sombreros y hoy da risa. El eje del bien sigue dando risa. Y todo es controlable porque después de eso nací y sigo viva.

Como hoy es el futuro, no existe la tranquilidad ni la almohada de las pelis viejitas. Hoy es cuando las cosas están siendo filmadas, las risas están siendo pregrabadas y después, tendremos zombies. O talvez, otro Breakfast at Tiffany’s.

Tengo que ver esa peli, al menos por inercia.