Soy todo oídos

Doctora, no me gusta pesarme antes de la consulta, creo que esa es información irrelevante para su trabajo. Si quiere, le paso por escrito en una discreta servilleta, el número exacto de libras que yo seguramente tengo después de ese chocolatito que me comí ayer.

Tampoco necesito que nos extendamos demasiado, pues debo reunirme después con mi asesor en comunicación. Dígame algo: ¿Y si en vez de un…? ¿Cómo le llama usted? ¿Diagnóstico?… ¿mejor me manda de una vez el tratamiento? Yo supongo que algo para la tos estaría bien y además, le pediría unas pastillitas para el dolor, ya que cuando subo las escaleras muy rápido me da una punzada incómoda en el pecho.

No me gusta tampoco el metal frío del estetoscopio contra mi espalda. Creo que podemos proceder sin necesidad de detenernos tanto en esos detalles, porque en 10 minutos viene el profesional que le comenté antes y debo irme urgentemente. Yo le puedo describir el dolor que siento y usted que es la experta me dice lo que tengo y cómo solucionarlo sin necesidad de mucho gasto o mucho tiempo.

Si le parece, me pasa antes que nada su proforma y yo la comparo con la del doctor de mi mamá, que es el doctor tradicional de la familia y nos hace precio especial. Imagínese que a veces ni me cobra. No me tome a mal, yo quiero trabajar con usted, sólo considere que este trabajo es bueno para su cartera de pacientes y no le caería mal que me haga un buen precio. Es más, la recomendaré con mis amigos.

Doctora: Ahora, según su experiencia, ¿Podría explicarme en los próximos 5 minutos cómo resolver mi dolorcito y la tos? Quisiera escuchar una explicación linda, linda, accesible, que me guste y que le guste a toda la gente con la que tenga que compartirla. Soy todo oídos.

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Mejor ser un cactus

A nosotras en Veinti3 no nos alegra estar participando en una expo de afiches sobre derechos humanos para el día de la mujer. Les explico: las majes de Veinti3 estamos participando en una exposición organizada por el Centro Cultural de España sobre estos temas y Gloria Ruiz será hoy participante de un conversatorio junto con Lonnie Ruiz. La discusión será bonita: hablaremos de nuestra responsabilidad como artistas y diseñadoras o diseñadores para comunicar ideas que aporten algo al mundo. Nos golpearemos el pecho, haremos una mueca.

No nos alegra participar, porque lidiar con esos temas es chocar con la realidad diaria. Dentro de nuestro trabajo como agencia para organizaciones y cooperación y como artistas relacionales, nos damos cuenta que ser mujer en este contexto es perder todo el poder, la individualidad, la sonrisa y el futuro económico. Es mejor ser un cactus, un gatito o una montaña lejana. Ser mujer es pertenecer a una cuarta categoría de seres vivos.

Seamos realistas: Al menos en Nicaragua, las mujeres que logran tener una educación superior al promedio, tienen que trabajar el triple que los hombres para lograr un salario levemente cercano. La mayoría de las mujeres se dedican al trabajo en la casa en cuanto ponen un pie ahí, mientras que los hombres gozan de su tiempo libre. Y ni hablemos de la maternidad: tener hijos e hijas en este país es entregar en bandeja la carrera profesional, porque muy pocos papás dedican algo de tiempo en cuidar a sus niños y niñas al igual que la mamá. Hasta acá, hemos hablado sólo de las mujeres que logran sobrevivir a femicidas que son justificados socialmente por matarlas o de las otras afortunadas que sobreviven a embarazos o abortos ilegales, por no tener acceso a una salud materna adecuada.

Día de la mujer - afiche por Consuelo Mora B

Entonces, no me gusta camuflar este día sólo con una expo sobre derechos humanos. No me gusta adornar estos temas porque a fin de cuentas, se justifican así nuestras acciones para cambiar cosas. Es cierto que el diseño gráfico, el arte y la comunicación visual tiene la responsabilidad de disparar ideas para el cambio, pero eso no significa que todos los seres humanos debamos escudarnos en la toma de acciones pequeñas sólo el 8 de marzo.

En algún momento de la historia la humanidad se indignó por el apartheid, por la esclavitud y por los desastres ambientales. ¿Será muy desquiciado llamar a un estado de alerta permanente por la protección de la mitad de la humanidad, las niñas y mujeres del mundo? ¿Será muy loco pensar que debemos dejar de matar niñas en países donde no son deseadas? No sé, tal vez no estaría mal celebrar a las mujeres todos los días tan sólo preservando sus vidas y su futuro.

En otras palabras, vengan a la expo de afiches que hoy inaugura, pero no se queden ahí. Llévense las ideas, la protesta y las ganas de cambio a sus casas y al futuro. Tal vez así no me dará tanta vergüenza presentarle a mi Abril este mundo que tiene que habitar.

En otras palabras, vengan a la expo de afiches que hoy inaugura, pero no se queden ahí. Llévense las ideas, la protesta y las ganas de cambio a sus casas y al futuro. Tal vez así no me dará tanta vergüenza presentarle a mi Abril este mundo que tiene que habitar.

El virus del video institucional

No sé de cuál laboratorio postcolonial vino el problema, pero estamos frente a una especie de virus que se esparce mientras pasan los años. No me refiero a una enfermedad que ataca a instituciones pequeñas, sin mundo, con personal que no ha tenido la oportunidad de viajar y leer: Se trata de un mal que ataca a las instuciones que ponen los pies y echan raíces en esta región, con un equipo de gente brillante y propositiva. Es el mal del video institucional.

Es fácil identificar sus focos de expansión al acercarse el fin de año: De pronto, ellos empiezan a publicar tímidamente por las redes sociales los videos que muy bien describen tan honorables instituciones. Usualmente la introducción se abre con un locutor que aguanta la respiración y dice “Desde hace más de X años, la institución X viene trabajando por el beneficio de X y X..”. Mejor aún: está el video institucional de exportación, que casi siempre empieza por “Nicaragua es un país localizado en…”

Y claro, en el proceso de producción del material, siempre viene un atrevido que propone una introducción distinta o un cierre que no contenga un niño sonriendo o un sol naciente. Se reúne entonces la cabeza de la organización y la persona de administración convence al resto de que una institución seria no puede abrir o cerrar con una idea medio loca. Así que, “muchas gracias por sus aportes creativos, sr. o sra, no queremos un producto tan… artístico”.

Pero parece que alguien lo logró: Ha estado circulando un video institucional que ha logrado que la gente lo circule por internet (óigase bien) v o l u n t a r i a m e n t e. Por supuesto que el video cae en clichés atrevidos y en lo políticamente incorrecto, pero ¿no deberían las instituciones relajar un poco su rigidez de cara una necesidad de mercadear sus valores? Poniendo de un lado el llamado al consumo de Chiquita (a Dole le podrían dar ochocientas certificaciones y nada va a cambiar el asesinato masivo que cometieron en toda América Latina con la distribución de Nemagón), el video crea empatía, es divertido y hace que uno logre llegar al final.


Estimadas instituciones: No por los efectos tridimensionales en sus logos ni las fotos de entrega de certificados alguien va a recordar lo que hacen. Si empezáramos a ver un mercado potencial en donantes particulares y no sólo en donantes grandes (vía discursos acartonados), talvez se lograra dialogar más con la humanidad. Lo que sí sé, es que si veo otro paisaje al final de un video institucional voy a tener que recrear la última escena de Fight Club, al menos como performance solitario y alegrísimo… sí, con Pixies de fondo y todo. ¿Alguien más se apunta?

Miopía

Soy miope desde la adolescencia. Esa característica no me hace menos capaz de adaptarme a las necesidades de un mundo extraño y deforme. Tampoco hay mucha diferencia entre lo que yo veo y lo que ve la señora al lado mío en el rótulo de las promociones del supermercado, todo porque encontré una forma de emular la visión 20/20: Unos grandes anteojotes. O en algunos casos, lentes de contacto.

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Los miopes no estamos esperando salir a la calle y ver grandes rótulos luminosos que se adapten a nuestros ojos incapaces de enfocar a distancia. Una condición básica de supervivencia es ubicarse en el espacio y tiempo en el que uno vive… con todo lo que eso implica.

La palabra ética proviene del griego êthos y significaba, originalmente, estancia, lugar donde se habita. Uno se ubica en el espacio y tiempo donde vive a través de la observación y la adaptación… Un par de anteojotes para evitar una visión miope de la realidad es el apoyo perfecto para tomar una posición ética. Aristóteles sintetizó un poco más el término y la aterrizó como manera de ser, carácter. Este se construye a través de la repetición de actos, la creación de hábitos.

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Parece que el mundo de la publicidad, el diseño y en muchos casos el arte se ha querido parquear lejos del debate de la ética y se vanagloria de ser miope. En algún momento ellos fueron decisivos para la construcción de nuevos paradigmas, pero existe una discusión que ahora cuestiona si dejaron o no de serlo. Al menos en Centroamérica, los estándares publicitarios siguen siendo los básicos….

Cuando hablo de básicos me refiero a los procesos relacionados con la supervivencia vital que nos exige nuestra corporalidad: Nacer, comer, dormir, reproducirse, morir. Un mensaje básico no presenta un significado profundo más allá de la lectura inicial, ya sea en cuanto a contenido o forma.

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Básico es el fotógrafo que hace un desnudo a contraluz de una mujer con proporciones perfectas, sólo porque él se autoproclama artista. Básico es el/la periodista que aborda un tema escarbando en la belleza hueca, pasividad o santidad de un personaje sólo por el hecho de ser mujer. Básicos somos nosotros, cuando pasamos de lejos frente a los rótulos que nos convierten en super girls o super moms por tener un súper celular que tiene ringtones de Beyonce.

No todos los mensajes básicos son antiéticos. Para entender por qué, tendríamos que hablar un poco sobre qué es sexismo.

Marcela Lagarde lo define como la opresión social fundamentada en la diferencia sexual de las personas. En el caso de la publicidad, el sexismo apunta usualmente a las mujeres como protagonistas vacías de situaciones ficticias.

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La revista mexicana Violeta, afirma que la publicidad es sexista cuando difunde un mensaje o una imagen que degrada a la persona por razón de su sexo y cuando se presentan estereotipos que refuerzan roles tradicionales que tienen como resultado la disminución o subordinación de un sexo frente al otro.

El sexismo en la publicidad no es una situación aislada: Incluso las publicaciones o empresas que se autoproclaman conocedores de su mercado meta y de sus necesidades, presentan a las mujeres como espectadoras pasivas, asociadas a trabajos meramente reproductivos y con una identidad sustentada sólo en las labores que realizan para complacer a los demás. Ni hablar de la victimización y la lucha por la perfección física inalcanzable.

Dolce & Gabanna sacó este anuncio que, espero, haya sido realizado por su agencia para crear polémica. La imagen dio por supuesto la vuelta al mundo en el 2007. Varias instituciones se pronunciaron no sólo por la objetualización del cuerpo de la mujer, sino porque se aprueba, de manera implícita, el uso de la violencia y el sometimiento de la mujer a través de la fuerza. El anuncio fue removido de varios medios, pero mantuvo su polémica en las redes sociales.

La comisión europea tuvo la maravillosa idea de realizar este anuncio para estimular a las muchachas a involucrarse en ciencia. A través de “It’s a girl thing” se intenta empoderar a mujeres y hacerles ver que por ser científicas, no se tiene que ser fea o andar en esos zapatos planos de las abuelitas. Para ser científica sólo hay que posar frente a un modelo masculino en bata de médico y embarrarse la cara de maquillaje. Genios.

Hablar de sexismo, aparte de ser una cuestión de autoestima social, es además una cuestión de regulaciones internacionales. Desde el punto de vista ético, el sexismo se ha discutido desde el siglo XIX y se plantea desde el precepto de que toda nuestra construcción social y moral está basada en valores impuestos por hombres, por una cosmovisión patriarcal y masculina. Por lo tanto, excluyentes y antiéticos.

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Por contradictorio que parezca, el 1ero de Marzo de 2006, dentro del ámbito de la Unión Europea, la Comisión aprueba la “Hoja de Ruta para la igualdad entre hombres y mujeres (2006-2010)” donde, entre otras medidas, se incluye la de eliminar los estereotipos sexistas en los medios de difusión y se plantea lo siguiente:

“Los medios de difusión tienen una función clave en la lucha contra los estereotipos sexistas. Pueden contribuir a presentar una imagen realista de la competencia y el potencial de las mujeres y los hombres en la sociedad actual y evitar retratarlas de manera degradante y ofensiva”.

El Fondo para el Desarrollo de la Mujer de Naciones Unidas UNIFEM otorga cada año un premio de publicidad no sexista en Iberoamérica. Se definen una lista de características a través de las cuales podemos identificar la publicidad sexista:

  • Los que difunden imágenes estereotipadas de mujeres y hombres.
  • Asocian a mujeres y varones como usuarios exclusivos de ciertos productos o servicios (por ejemplo, las mujeres promocionan artículos de limpieza, electrodomésticos, cosmética, comida, y los varones autos, bebidas e inversiones).
  • Expresan violencia (física, emocional o psicológica) y/o subordinación.
  • Transmiten una imagen de incapacidad y/o dependencia de mujeres u hombres para realizar tareas no habituales para su género (desde limpiar una casa hasta arrancar un auto u ocuparse de los niños).
  • Explotan el cuerpo o la sexualidad para vender productos.

A fin de cuentas, ¿a qué hora empezó esto? No soy la persona más adecuada para plantear hipótesis sobre el inicio del sexismo. Sí puedo señalar sobre el inicio de las representaciones femenino/masculino occidentales que aún permean los catálogos, las revistas de cine, los tristes periódicos y las gigantografías de revistas de sociedad.

John Berger ha hecho un trabajo refrescante sobre los roles femeninos en representaciones renacentistas publicidad actual. La sorpresa es que, mientras todos apuntamos a unos ideales sexistas en nuestro entorno social, los estamos reproduciendo por inercia post-colonial. La mujer, como ser incompleto, se posiciona frente al espectador buscando ser completada. La mujer se muestra débil, confundida, desorientada. Está sexualizada, fraccionada, infantilizada. En otras palabras, huecas… desde el renacimiento.

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Cindy Sherman, artista, fue una de las primeras en plantear la representación femenina en el cine y la publicidad occidental. Su trabajo retoma obras y fotografías importantes de personajes femeninos como víctimas de las circunstancias de un mundo que necesita ver a las mujeres puestas en ridículo, minimizadas, victimizadas.

Virginia Warren, en su libro “Feminist Directions in Medical Ethics, Thirteen Moral Questions in Ethics”, dice: La mujer estereotipada – con todos sus órganos reproductivos, emociones y vínculos afectivos hacia otros – no calza en la categoría de ser humano común y corriente.

Sexismo Nicaragua

En la región, difícilmente se regulará la publicidad sexista con lineamientos éticos locales. Quedasen fuera del juego casi todos los medios escritos nacionales, los canales de televisión tuviesen que empezar a hablar de género a su personal y lo más inverosímil: en las agencias de publicidad, probablemente se necesitasen mujeres u hombres con cierta cultura general en cargos de creatividad.

Entonces, al finalizar esta plática, será necesario que todas empecemos a recoger esos restos desmembrados, aberrantes e infantilizados de las mujeres que venden cerveza en los rótulos. Redescubramos que, detrás de nuestros ojos y nuestras proporciones físicas diversas, hay personas completas, antes que seres sexualizados y cansados.

La publicidad en Nicaragua no tiene vista ni anteojos, necesita voluntarias que renuncien a adaptarse a la visión borrosa de las agencias y empiecen a exigir que ellos se adapten a un mundo enorme con un futuro competitivo liderado por mujeres. Si no me creen, miren a la persona que tienen al lado.

Pregunten a Jodorowsky

Por curiosidad, busqué “Comunicación” en wikipedia. Sí, nerdada. Pero es que una tiene que saber que después de tanta discusión, cambios y la Web 2.0 que nació justo en el filo de mi graduación de universidad, hay ciertas cosas del mundo que han cambiado también, concensuadas y discutidas con el imaginario colectivo.

S u s t o: La comunicación es el proceso mediante el cual se puede transmitir información de una entidad a otra. De una cosa a otra, de una chancleta animada a una televisión inteligente. De una entidad a otra.

En mis tiempos (Sí, hace apenas 7 años) comunicación era un acto que ocurría entre seres vivos. Feliz con el cambio, me lo llevé a mi clase de Fundamentos de la Creatividad y Comunicación y se lo presenté a mis alumnos, quienes tienen 15, 14 años de vida menos que yo. “Esto empezará una discusión interesante”, pensé.

La definición de wikipedia estaba ilustrada con una escena de dos Sims teniendo una conversación. Quise empujar la discusión hacia la idea de dos entidades comunicandose sin necesidad de la presencia humana. Presenté escenarios apocalípticos en los cuales ninguno de nosotros estaría vivo en menos de 24 horas y las máquinas seguirían su existencia normal, tal y como las hemos programado que hagan.

Todos sonreían, felices y asintiendo cuando les pregunté si entonces, existiría la comunicación. Dos o tres de ellos comentaron, con tranquilidad, cómo la comunicación puede existir sin problemas sin necesidad de presencia humana. La única persona que reaccionó con cierta pasión y muy en contra fue un alumno que casualmente se aproxima a mi edad. El resto, esperaba el propósito de esa discusión, estaban a la expectativa de un giro.

Como suele ocurrir en clase, la lección era para mí. ¿Estamos empezando los días en que los seres humanos nos sabemos (al fin) como parte de un sistema que debe apartarse para asegurar la existencia de otros? ¿Talvez las nuevas generaciones han nacido ya con el microchip suicida heredado por W. Benjamin? O sencillamente… ¿La humanidad está dejando de ser el gran adolescente gigante y obeso que siempre ha sido? Pregunten a Jodorowsky, él debe tener alguna respuesta.

Hoy es el futuro

Hoy ha sido un día de pláticas surreales sobre Breakfast at Tiffany’s y Casablanca.

Tanta alergia me obliga a poner la cabeza en la almohada después de un día disperso y pensar en estas pelis que nunca he visto. Sólo me queda concluir que existen, que esos trailers corresponden a dos películas que hablan un inglés en desuso y que, por muy lejos de mi realidad que se encuentren, remiten a una idea de tranquilidad porque el futuro después de ellas ha sido totalmente controlable hasta el día de hoy.

Se cayó un muro en un lado del mundo, no hemos erradicado por completo a la raza humana todavía, Nicaragua se portó mal por revoluca y muchos otros países también. El eje del mal se ha puesto varios sombreros y hoy da risa. El eje del bien sigue dando risa. Y todo es controlable porque después de eso nací y sigo viva.

Como hoy es el futuro, no existe la tranquilidad ni la almohada de las pelis viejitas. Hoy es cuando las cosas están siendo filmadas, las risas están siendo pregrabadas y después, tendremos zombies. O talvez, otro Breakfast at Tiffany’s.

Tengo que ver esa peli, al menos por inercia.

¿Me avisan?

Pendientes del día de hoy:

1. Lavar el sports bra nuevo para el gimnasio.

2. Redactar el proyecto pendiente aquel.

3. Preparar los materiales para hablar con mi tatarabuelo.

Materiales? Tatarabuelo?

Sip, así mismo. No es una llamadita de larga distancia, sino una práctica bien particular en la que nunca he visto involucrada a nadie menor de 30 años. La transcomunicación instrumental o  TCI, como comúnmente se llama, es la comunicación con personas que supuestamente ya no están acá físicamente.

Como leí un libro hace un tiempo sobre psicofonías y psicoimágenes (90s), quise investigar un poco sobre las nuevas formas de comunicación que se usan a través de las dimensiones, tomando en cuenta nuestro nuevo frenesí de autosintonizarnos sin comerciales. ¿Dónde están los nuevos fans de la transcomunicación instrumental? ¿Todos tienen 50, 60 años o más? ¿Los adolescentes sólo quieren filmarse a sí mismos?

Encontré este documental de NatGeo y nuevamente descubrí a un montón de gente que ya no sólo busca captar imágenes desde la estática de la televsión, sino que graba con programitas de edición de audio directamente desde la compu. A pesar de eso, siguen explorando posibilidades con cintas análogas y algunos, hasta con vasos de agua agitados y fotografías en sepia.

Si les interesa el tema, les recomiendo ahondar en todas las máquinas de TCI, incluyendo la Spirita, construida en Europa desde los 1800s. Pero si de verdad les interesa el tema, métanle segunda a todos los señores que aún siguen buscando rostros en estática y grabando en la quietud de la noche. ¿Qué sabemos? Talvez encontremos nuevos portales en algún usuario de skype o logremos captar situaciones interesantes al dejar la webcam encendida. Digo “prueben”, porque por ahora no me atrevo a hacerlo, no porque sea un tema tabú, sino porque así como uno debe perder contacto con algunos amigos para entender el mundo de nuevo, prefiero dejar que la gente que ya se fue, haga sus nuevas redes sociales donde sea que eso ocurra. Pero si prueban, ¿Me avisan?