Mejor ser un cactus

A nosotras en Veinti3 no nos alegra estar participando en una expo de afiches sobre derechos humanos para el día de la mujer. Les explico: las majes de Veinti3 estamos participando en una exposición organizada por el Centro Cultural de España sobre estos temas y Gloria Ruiz será hoy participante de un conversatorio junto con Lonnie Ruiz. La discusión será bonita: hablaremos de nuestra responsabilidad como artistas y diseñadoras o diseñadores para comunicar ideas que aporten algo al mundo. Nos golpearemos el pecho, haremos una mueca.

No nos alegra participar, porque lidiar con esos temas es chocar con la realidad diaria. Dentro de nuestro trabajo como agencia para organizaciones y cooperación y como artistas relacionales, nos damos cuenta que ser mujer en este contexto es perder todo el poder, la individualidad, la sonrisa y el futuro económico. Es mejor ser un cactus, un gatito o una montaña lejana. Ser mujer es pertenecer a una cuarta categoría de seres vivos.

Seamos realistas: Al menos en Nicaragua, las mujeres que logran tener una educación superior al promedio, tienen que trabajar el triple que los hombres para lograr un salario levemente cercano. La mayoría de las mujeres se dedican al trabajo en la casa en cuanto ponen un pie ahí, mientras que los hombres gozan de su tiempo libre. Y ni hablemos de la maternidad: tener hijos e hijas en este país es entregar en bandeja la carrera profesional, porque muy pocos papás dedican algo de tiempo en cuidar a sus niños y niñas al igual que la mamá. Hasta acá, hemos hablado sólo de las mujeres que logran sobrevivir a femicidas que son justificados socialmente por matarlas o de las otras afortunadas que sobreviven a embarazos o abortos ilegales, por no tener acceso a una salud materna adecuada.

Día de la mujer - afiche por Consuelo Mora B

Entonces, no me gusta camuflar este día sólo con una expo sobre derechos humanos. No me gusta adornar estos temas porque a fin de cuentas, se justifican así nuestras acciones para cambiar cosas. Es cierto que el diseño gráfico, el arte y la comunicación visual tiene la responsabilidad de disparar ideas para el cambio, pero eso no significa que todos los seres humanos debamos escudarnos en la toma de acciones pequeñas sólo el 8 de marzo.

En algún momento de la historia la humanidad se indignó por el apartheid, por la esclavitud y por los desastres ambientales. ¿Será muy desquiciado llamar a un estado de alerta permanente por la protección de la mitad de la humanidad, las niñas y mujeres del mundo? ¿Será muy loco pensar que debemos dejar de matar niñas en países donde no son deseadas? No sé, tal vez no estaría mal celebrar a las mujeres todos los días tan sólo preservando sus vidas y su futuro.

En otras palabras, vengan a la expo de afiches que hoy inaugura, pero no se queden ahí. Llévense las ideas, la protesta y las ganas de cambio a sus casas y al futuro. Tal vez así no me dará tanta vergüenza presentarle a mi Abril este mundo que tiene que habitar.

En otras palabras, vengan a la expo de afiches que hoy inaugura, pero no se queden ahí. Llévense las ideas, la protesta y las ganas de cambio a sus casas y al futuro. Tal vez así no me dará tanta vergüenza presentarle a mi Abril este mundo que tiene que habitar.

Lo que viene siendo esto que es

Una máquina que cambiará el universo es una metamáquina. Promete esa revolvición que terminará por matarla o en el mejor de los casos, convertirla en un montón de Big-Bang devuelto a ese cambio perpetuo que tanto recocija a los post1980.

Uno le quiere dar like en Facebook a esa cosa destartalada que promete con palabras como “cambio” y “universo”. Esa promesa fue la que nos hicieron nuestros papás cuando nos aseguraron que algún día podríamos salvar al mundo de los malos, mientras nos compraban o cultivaban bananitos Dole y los comíamos felices frente al televisor.

La máquina marea porque la animación de los tres niveles de verdad ocurre por encima de la corona. Hay que mirar hacia arriba y la lucecita cegadora genera el contraste necesario para que se formen tres círculos en 86 cuadros totales. Uno quiere bajarse y no tiene de donde agarrarse. La máquina que cambiará el universo no puede ejecutarse en tacones.

La máquina viene siendo esto que es porque somos adictos a la promesa de venir siendo. Sin futuro tridimensional no nos queda más que hacer girar una rueda metálica en presente, bajo el paraguas de un universo que nos cobija y que guarda un tímido portal en una bujía blanca comprada en sinsa. Miramos hacia arriba y esperamos como buen homo sapiens sapiens el rai al segundo nivel.