Soy todo oídos

Doctora, no me gusta pesarme antes de la consulta, creo que esa es información irrelevante para su trabajo. Si quiere, le paso por escrito en una discreta servilleta, el número exacto de libras que yo seguramente tengo después de ese chocolatito que me comí ayer.

Tampoco necesito que nos extendamos demasiado, pues debo reunirme después con mi asesor en comunicación. Dígame algo: ¿Y si en vez de un…? ¿Cómo le llama usted? ¿Diagnóstico?… ¿mejor me manda de una vez el tratamiento? Yo supongo que algo para la tos estaría bien y además, le pediría unas pastillitas para el dolor, ya que cuando subo las escaleras muy rápido me da una punzada incómoda en el pecho.

No me gusta tampoco el metal frío del estetoscopio contra mi espalda. Creo que podemos proceder sin necesidad de detenernos tanto en esos detalles, porque en 10 minutos viene el profesional que le comenté antes y debo irme urgentemente. Yo le puedo describir el dolor que siento y usted que es la experta me dice lo que tengo y cómo solucionarlo sin necesidad de mucho gasto o mucho tiempo.

Si le parece, me pasa antes que nada su proforma y yo la comparo con la del doctor de mi mamá, que es el doctor tradicional de la familia y nos hace precio especial. Imagínese que a veces ni me cobra. No me tome a mal, yo quiero trabajar con usted, sólo considere que este trabajo es bueno para su cartera de pacientes y no le caería mal que me haga un buen precio. Es más, la recomendaré con mis amigos.

Doctora: Ahora, según su experiencia, ¿Podría explicarme en los próximos 5 minutos cómo resolver mi dolorcito y la tos? Quisiera escuchar una explicación linda, linda, accesible, que me guste y que le guste a toda la gente con la que tenga que compartirla. Soy todo oídos.

Esos famas

“…El cronopio en su casa recibía a un fama, una esperanza y un profesor de lenguas. Aplicando sus descubrimientos estableció que el fama era infra-vida, la esperanza para-vida, y el profesor de lenguas inter-vida. En cuanto al cronopio mismo, se consideraba ligeramente super-vida, pero más por poesía que por verdad.”

-Cortázar. Historias de cronopios y de famas.

Mis famas

Esos, de los que hablaba Cortázar y que luego enllavé en baúles forrados de polvo. Unos personajes que olvidé por mucho tiempo, no porque dejaran de respirar, si no porque dejé de juzgarles. Les convertí en amistades, les conté mis cosas. Les escuché, comprendí. Les imité.

A la altura de Cortázar

Me bajé del altar de cronopia y aterricé en el mundo de las oficinas encerradas del sol. Ahí fue cuando dejé de medir el mundo en termómetros de la altura de Cortázar y empecé a vivir con la humildad de quien tiene que trabajar para pagar cosas de un mundo que demanda cada vez más para dejarnos dar un paso. Conocí personas, lloré frente a Excel, me puse (alguna vez) zapatos altos. Yo, tan fama.

Verde zacate

Una no se entera de lo mucho que puede tener el alma pintada de verde zacate hasta que toca pasar el tiempo al lado de famas. Respiran bajito, para no hacerse sentir y aplauden a lo correcto, sólo cuando los números presentan sin duda el momento preciso de emitir sonido. Se rascan la cabeza cuando salen ideas de tonos fríos, se raspan hasta sangrar ante ideas multicolor. Son famas, tan buenos, cerrados e insoportables, como cubos con miles de vértices imposibles.

La lluvia

Y una que se creía ya tan fama, tan esperanza pero tan cronopia, saca todas las plumas, toda la lluvia y sin querer, bota el café en la reunión. No hay broma que limpie tal inconveniente ni pelo sin peinar que explique el silencio incómodo de tirar café frente a famas esperanzados.

Auto-aceptación

No soy fama. Tengo globos en el cráneo que me jalan para el techo a pesar del vértigo. Se me ocurren en el día formas de des-pensar, des-caminar y des-aprender porque si no, qué aburrido. En cuatro años cumplo cuarenta y no logro dejar de sentarme en las cunetas y garabatear en reuniones con mucha seriedad. Ayuda.

Que los finales no.

Se me ocurrió que los grupos de auto-ayuda para sobrevivir a famas deberían convertirse en salud pública. Que nos acompañen las esperanzas bobas, que se cante y que se ponga Bruno Mars a lo genderbender. Que se llore porque se puede, inventemos estadísticas y contemos historias que los finales no.

Los famas preguntan por qué y yo les respondo como Abril: ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?

Porque esta dimensión de ustedes con sus pixeles tan evidentes.

Con sus finales tan evidentes.

Tan nada y tan todo como las notas de un himno

Hace unas semanas, mientras Costa Rica estaba aún cubierta de banderas rojiblancazules, los medios y las redes sociales se llenaron de una palabra recurrente: himno. Ese término había quedado enllavado en un baúl muy por debajo de mis fotos sepia de infancia, justo al lado de patria, próceres y bandera, pero volvió a tener sus 15 minutos de fama en el mes en el que hace años se firmó la “independencia” de una región del tamaño del ombligo de América.

Resulta que el Ministerio de Educación del país decidió pedir a las escuelas que se sonara el himno nacional de Nicaragua junto con el de Costa Rica durante el mes de septiembre y lo comunicó con tono festivo. De pronto, salió a luz pública toda esa gente que suele frecuentar estadios y plazas en grandes masas, esas personas que van subiendo el tono poco a poco de patrióticos a kamikazes, de entusiastas a xenófobos.

El asunto me entraba por un oído y salía por otro, sobre todo porque trabajo con una organización que aboga por cambios sociales estructurales y donde escucho todo el tiempo sobre problemas reales de toda América Latina como por ejemplo dirigentes LGBTI amenazados de muerte, mujeres con VIH que viven violencia en la región o pequeños productores y productoras que enfrentan las peores consecuencias del cambio climático. Para mí era evidente que el asunto del famoso himno no era más que una cortina de humo mediática y un tema al que iban a oponerse personas que no habían viajado nunca, ni siquiera en su cabeza. También pensé que podía ser una estrategia para desenterrar esas cosas que la globalización había empezado a dejar atrás como los nacionalismos y las fronteras.

Logré pasar de lejos hasta que la discusión se puso interesante en el comedor de la oficina y hasta que llegó a las redes sociales del preescolar de Abril, mi hija de dos años. La guardería -que hasta entonces me había parecido muy de avanzada- publicó una de las frases más extrañas, machistas y violentas del himno tico junto con una bandera… “Cuando alguno pretenda tu gloria manchar, verás a tu pueblo valiente y viril, la tosca herramienta de armas trocar…”. Ahí el tema pasó de darme pereza a preocupación y pensé que era necesario al menos presentar mi postura cuando el tema saliera a relucir.

¿Qué es un himno?

¿Qué es un himno, sino un jingle que suplió una necesidad de crear identidad territorial mientras tres o cuatro mafiosos decidían auto-proclamarse herederos de un terruño? ¿A qué responden estos nacionalismos en una época en la que deberíamos estar avanzando hacia la consciencia interplanetaria y el reconocimiento de nuestra diversidad desde una ciudadanía universal?

A los himnos no los parió la tierra y los símbolos patrios no bajaron de los cielos transportados en ovnis. Al igual que los lemas publicitarios que se nos han quedado en la cabeza junto con los logos del siglo XX, los himnos y el concepto de patria son productos de un juego psicológico de construcción de identidad de un país: En otras palabras, propaganda. ¿Fueron necesarios en algún momento? No. ¿Son necesarios ahora? Aún menos.

Honestamente no recuerdo bien el himno de Nicaragua, el país donde está muchísima gente que quiero y donde nací, pero sí me sé el de Costa Rica, el país de mi adorado abuelo paterno, donde viví un tiempo corto durante la infancia y donde he vuelto por temas de trabajo. La diferencia en este particular entre los dos países es que el nacionalismo acá sigue más vivo ahora que en cualquier pre-modernidad y septiembre parece transformar a miles de personas en pequeñas máquinas reproductoras de ideologías violentas, extrañas e incuestionables. Es un escenario triste y vergonzoso para un país tan hermoso, que tiene como tarjeta de presentación la paz y la falta de ejército.

No es casualidad: hay discusiones sociales ya enterradas que han resurgido para empezar a atiborrar los medios ante mi incredulidad. La respuesta de Estados Unidos a la crisis ha sido llevar a la candidatura presidencial a un tipo que no hace más que disparar cuando se siente amenazado por cualquier ser humano que no sea hombre, blanco y conservador. La respuesta de Inglaterra ha sido similar. Estoy segura que para personas seguidoras de estos líderes, los himnos hoy vuelven a tener sentido, porque representan todo el miedo que tiene un grupo pequeño de personas a que el mundo cambie y que las personas se miren a los ojos en igualdad.

Septiembre ya pasó

Gracias a la tercera dimensión (donde el tiempo sí existe), septiembre ya pasó y con él se fueron las banderas. Sin embargo, la discusión patriótica parece haber dejado a la opinión pública jadeante y a la gente polarizada entre discusiones de xenofobia o contra-xenofobia, entre un patriotismo “viril” y una búsqueda de un sentido más universal de la existencia.

Yo sólo espero que la generación de Abril venga a revolucionarnos como una primavera y que aspire a proyectarse humilde y volátil como cualquier especie en evolución, a saberse tan nada y tan todo como las notas de un himno.

Aló, ¿con Ortega por favor?

¿Se acuerdan de una época en la que, para surfear la pre-adolescencia con toda la estupidez necesaria, se hacían llamadas con bromas babosas a personas ocupadas? Era una época pre-internet, cuando se troleaba de frente, con papelitos o por teléfono. Hoy la cosa iría más o menos así: “Aló, ¿con el presidente Ortega por favor?”. Una vez letárgica contestaría: “El comandante no responde directamente a las llamadas. Puede dejarle…” Entonces yo pondría la sonrisa más idiota y prepararía mi peor imitación del vocalista de The Cure: “Dígale que llamo de 1985 para pedirle su estrategia de marketing político…”. Corte a negro.

Quisiera pensar que esa idea no pasa de ser un intento de broma para matar 3 neuronas un domingo y decir que este post no nació de un inteligente artículo de Tim Rogers publicado en Fusion. Pensé en la cantidad de medios internacionales que están cuestionando a Ortega y a otros gobiernos por los pasos que está dando (y se le está permitiendo dar) hacia una clara dictadura.

El problema de esta última década de gobierno de Ortega no es sólo que se considere el más corrupto de la historia de Nicaragua o que sus personajes parezcan sacados de una película de Terry Gilliam, en la que todos viven en una casa flotante que se derrite: El problema principal es que su maquinaria publicitaria ha minimizado la responsabilidad que tiene una persona (o personalidad) en relación con su identidad digital.

¿Será que se enteran de la cantidad de problemas que se solucionan, se crean y se deshacen en la esfera digital? ¿Estarán claros y claras de la necesidad de saldar esa distancia que hay entre ellos y una comunidad internacional y nacional que exige ver y escuchar de frente a todas las personas por muy inalcanzables que sean? Si acaso lo están, parece no interesarles.

Tomemos como ejemplo a Donald Trump. Eso de hacernos creer que tiene rabietas a las 11 de la noche y que hace tweets misóginos contra las esposas de sus contrincantes a esa hora, es una movida tan brillante como terrible. Nos hace pensar que este señor color naranja es tan humano y cercano como nuestro tío que se pelea con todo mundo en las reuniones familiares. ¿Será que Trump sabe qué es Twitter? probablemente no, pero nunca nos enteraremos.

Daniel Ortega no es Donald Trump ni Hillary Clinton. Es una figura pública que ha tenido el espaldarazo y respeto de una comunidad internacional enorme. De alguna manera, se ha sabido dar la vuelta y quemar los libros en los que ha sido mencionado como una figura del socialismo del siglo XX. Eso, señores y señoras, merece una explicación, una broma, o al menos un “Disculpen, son las pastillas”… porque al final, la gente no escatima en condenar ante el silencio.

No estoy segura, tampoco, si el régimen de Ortega y sus asesores comprenden qué uso darle a los distintos canales de comunicación. Está claro que el trabajo que han hecho dentro del país ha funcionado de cierta manera, cercando casi todos los canales de televisión e invirtiendo dinero público robado en mensajes partidarios impresos que llegan hasta el último rincón del país.

Han contratado experto tras experto para impartir talleres de comunicación digital  a la Juventud Sandinista, grupo paramilitar del estado que usa camisetas multicolor. ¿No será que están forzando el uso de medios de comunicación digital a personas que usan otros medios en su día a día? ¿O será que piensan, en su desesperación, que no existe otra forma de responder a la avalancha de mensajes críticos nacionales e internacionales en redes sociales que sí usan estos medios naturalmente?

Lo cierto es que la identidad digital personal de una figura pública ya no puede ser algo a lo que se recurra en última instancia. Nos guste o no, es ahora una marca, una extensión de esa persona que se ve en el espejo y que porta un nombre. La identidad digital de Ortega no puede estar “cubierta” con perfiles de parodias a su nombre. Al pensarse como mesías de un solo país chiquito de Centroamérica que no se abre a un diálogo internacional y que piensa en términos analógicos, está condenando su intento de monarquía y su plan de dictadura.

La revolución que no conocí en los Carlitos

Si sos de mi generación o menor, es probable que la revolución te tenga hasta los ovarios. Para mí, este tema es como la familia: La amás tanto como odiás sus vicios, la querés olvidar tanto como la querés recordar. Me refiero a la revolución producto del registro histórico inamovible que ocurre cuando cae en las manos del poder: el arte con temas re-re-re-revolucionarios es el disco rayado nicaragüense por excelencia. Ni hablar de la identidad corporativa de un gobierno disque sandinista que porta llaveros de mártires para sus Tucson del año. Esa revolución, plana, confundida y estereotipada, es un peligro.

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Hace un par de meses entró por la puerta de Veinti3 la fotógrafa y artista Margarita Montealegre: me traía gran parte de sus fotos en una carpeta. Con toda la humildad de los y las grandes, ella entra sin pedir asiento, sin pedir tiempo y frunce el ceño cuando una le explica lo que implica el traspaso de sus fotografías a un medio digital. Abrí la carpeta y perdí el aire: olvidé la revolución recordada. Estas fotos eran la revolución olvidada, la inmediata, la del presente, esa de los chavalos que no tenían instagram ni se podían hacer selfies con Hashtags haciendo el duckface. La Margarita logra captar el caos con naturalidad porque es una infiltrada, una chavala con cámara y adrenalina en mano, tratando de recoger todo lo urgente.

Quien la conoce personalmente sabe que ella está libre de adultismos, clasismos, racismos y machismos: esa mirada horizontal logra convertirla en una espectadora con un ojo en estado salvaje, como diría Breton. Esa falta de prejuicios la hace captar dinámicas de niños y niñas como si fuera una niña más, las dinámicas de la muerte como quien está viendo a alguien nacer y las dinámicas de la resilencia como quien ha vivido en ella toda la vida, sobrellevando la oscuridad con una sonrisa.

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La Margarita me devolvió la revolución que no conocí en los Carlitos, ni el Chocoyito Chimbarón, ni en los mártires de mi familia o de la familia de mi familia. Es una revolución que tampoco había encontrado en los árboles de la vida de las calles de Managua ni en el publi-periodismo “experimental” que realizan los canales de televisión comprados por el gobierno. Tampoco la encontré en las violaciones reiteradas a los derechos humanos de miles de personas con la concesión del canal interocéanico a empresas turbias. La revolución que quiero comprender y estudiar la encontré en los granos reventados de unas fotos bestiales, reveladas entre los ochenta y los setenta, disparadas por una fotógrafa genial que maneja un carrito amarillo y se niega a comprar un teléfono inteligente.

Mejor ser un cactus

A nosotras en Veinti3 no nos alegra estar participando en una expo de afiches sobre derechos humanos para el día de la mujer. Les explico: las majes de Veinti3 estamos participando en una exposición organizada por el Centro Cultural de España sobre estos temas y Gloria Ruiz será hoy participante de un conversatorio junto con Lonnie Ruiz. La discusión será bonita: hablaremos de nuestra responsabilidad como artistas y diseñadoras o diseñadores para comunicar ideas que aporten algo al mundo. Nos golpearemos el pecho, haremos una mueca.

No nos alegra participar, porque lidiar con esos temas es chocar con la realidad diaria. Dentro de nuestro trabajo como agencia para organizaciones y cooperación y como artistas relacionales, nos damos cuenta que ser mujer en este contexto es perder todo el poder, la individualidad, la sonrisa y el futuro económico. Es mejor ser un cactus, un gatito o una montaña lejana. Ser mujer es pertenecer a una cuarta categoría de seres vivos.

Seamos realistas: Al menos en Nicaragua, las mujeres que logran tener una educación superior al promedio, tienen que trabajar el triple que los hombres para lograr un salario levemente cercano. La mayoría de las mujeres se dedican al trabajo en la casa en cuanto ponen un pie ahí, mientras que los hombres gozan de su tiempo libre. Y ni hablemos de la maternidad: tener hijos e hijas en este país es entregar en bandeja la carrera profesional, porque muy pocos papás dedican algo de tiempo en cuidar a sus niños y niñas al igual que la mamá. Hasta acá, hemos hablado sólo de las mujeres que logran sobrevivir a femicidas que son justificados socialmente por matarlas o de las otras afortunadas que sobreviven a embarazos o abortos ilegales, por no tener acceso a una salud materna adecuada.

Día de la mujer - afiche por Consuelo Mora B

Entonces, no me gusta camuflar este día sólo con una expo sobre derechos humanos. No me gusta adornar estos temas porque a fin de cuentas, se justifican así nuestras acciones para cambiar cosas. Es cierto que el diseño gráfico, el arte y la comunicación visual tiene la responsabilidad de disparar ideas para el cambio, pero eso no significa que todos los seres humanos debamos escudarnos en la toma de acciones pequeñas sólo el 8 de marzo.

En algún momento de la historia la humanidad se indignó por el apartheid, por la esclavitud y por los desastres ambientales. ¿Será muy desquiciado llamar a un estado de alerta permanente por la protección de la mitad de la humanidad, las niñas y mujeres del mundo? ¿Será muy loco pensar que debemos dejar de matar niñas en países donde no son deseadas? No sé, tal vez no estaría mal celebrar a las mujeres todos los días tan sólo preservando sus vidas y su futuro.

En otras palabras, vengan a la expo de afiches que hoy inaugura, pero no se queden ahí. Llévense las ideas, la protesta y las ganas de cambio a sus casas y al futuro. Tal vez así no me dará tanta vergüenza presentarle a mi Abril este mundo que tiene que habitar.

En otras palabras, vengan a la expo de afiches que hoy inaugura, pero no se queden ahí. Llévense las ideas, la protesta y las ganas de cambio a sus casas y al futuro. Tal vez así no me dará tanta vergüenza presentarle a mi Abril este mundo que tiene que habitar.

Lo que mi Abril me ha enseñado

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Hace nueve meses tuve una niña de colochos y ojotes café. Conocerla fue reconocerla: hemos andado juntas desde mucho tiempo atrás. Además de aprender a incorporar el llanto de una bebé a mi día a día (el único sonido que antes me estresaba más que una sierra eléctrica) y aprender a celebrar su caquita en los días de estreñimiento, ella me ha enseñado muchas cosas en su corto gatear-andar.

  1. Es posible volver a tener 8 años

Fue a esa edad que descubrí que el mundo a como lo conocíamos se acabaría si no hacíamos algo al respecto. Empecé a dibujar, escribir, leer sobre eso: no sólo el calentamiento global estaba en marcha sino también la destrucción de la capa de ozono. La paranoia ambiental de finales de los ochenta resultó no ser paranoia. Luego lo dejé ir por salud mental.

Vino la Abril y volví a mis ocho años apocalípticos. ¿Y el agua? ¿Y el aire? ¿Dónde vivirá mi Abril? ¿Recordará cómo se ven los pajaritos migratorios? ¿Y el ruido? La respuesta es la que temía tener a esta edad: No sé y probablemente no sabré. La verdad que todo es más irónico y perverso que lo que está visible dentro de nuestros pequeños saltos evolutivos. Aceptar con vergüenza que estos cuestionamientos no le lucen a una adulta treintañera es mi único legado. ¿Qué hago, Abril?

  1. Los niños y las niñas necesitan su espacio fuera de estos pixeles

Lograr que nuestras queridas familias no subiesen fotos de Abril a redes sociales ha sido más difícil que hablar de temas ambientales con los voceros del canal interoceánico. Parece que la lógica es: sos una cosita tan linda, que subiré imágenes tuyas contra tu voluntad para que todos te amen por igual y vean que sos el ser más increíble del mundo.

El resultado, para otros y otras bebés, ha sido millones de timelines lleno de seres bellos con cachetes rosaditos y ojitos curiosos aprendiendo a descubrir un mundo que no existe en internet. Todas esas personas hermosas y nuevecitas no conocen qué hay en el Facebook o Twitter de la mamá o papá. No saben que otros pueden apropiarse de sus imágenes y reusarlas para propósitos mucho menos nobles y no tienen idea de lo que es mantener y cuidar una identidad personal, porque esa responsabilidad debería recaer en los adultos. Abril, ¿Cuándo querés que el mundo te vea?

  1. La mastitis es una tema del ganado y la lactancia materna es igual a pasearse en tacones altos con las piernas peludas

Mi ginecólogo es maravilloso: tiene ese toque humano que le falta a los médicos de hoy. A pesar de eso, resentí que al consultarle sobre cómo prevenir la mastitis, me diera información tan escasa. Corrí a san google para aprender sobre eso y… sorpresa! los primeros resultados me hablaban del mal manejo de la ubre del ganado al extraer la leche. Mejor me lo tomé con humor: parece que el tema de la salud de las mujeres aún no llega a un 2015… ¿o sí?

Superé lo de la mastitis y mi hija hoy sigue tomando pecho y espero poder darle hasta que ella (o ambas) decidamos parar. Sí, tías queridas y abuelas, así como esa señora rara que vivía a una cuadra de no se quién y le dio de mamar a su hijo por tres años. Este tema ha sido una lección para mí: yo hacía mala cara de la idea de amamantar a un bebé y todo lo relacionado con eso. El gran descubrimiento es que, además de representar una conexión maravillosa, inmuniza a mi nunguna de muchas enfermedades.

  1. Los tatuajes no desaparecen y los mommy jeans no aparecen

Temía que al día siguiente de parir iba a amanecer con un closet llenos de mommy jeans y que mis tatuajes iban a mimetizarse en pixeles con mensajes de superación personal de envío masivo. Pensé que de pronto, iba a dejar de olvidar mi bolso en todas partes o iba a superar conductas de adolescente como darme un shot de crema batida detrás de la puerta de la refri. Lo bueno es que sigo siendo la misma, sólo que tengo una hija.

Mi mayor temor con la maternidad es toda esa parafernalia de cosas que a una le han metido en la cabeza que la simbolizan. Según lo socialmente establecido, los hombres no deben jugar roles en la vida a menos que lo decidan, así que no tienen estos rollos mentales: el derecho al juego, a la estupidez (eso ellos se lo toman bien en serio), a la experimentación, la equivocación y al aprendizaje son temas silenciosamente condenables para las madres. Menos mal que la María Von Trapp de Julie Andrews es un personaje de ficción, porque la real creo que quería huir de regreso al convento.

  1. Om (sin afiches floreados de redes sociales)

Descubrí tanto con todo esto que aún estoy desenrollando situaciones increíbles que me explican todos los días qué ocurrió cuando nació la Abril. Descubrí que hay algo mucho más fuerte y poderoso en la maternidad y en la energía de la creación que lo que está a la vista y que es tan poderoso pero sutil que puede llegar a ser peligroso para las formas “estructuradas” de poder bajo las cuales vivimos.

Así como se celebra la vida, duele la destrucción cercana y lejana. Esta energía, opuesta al individualismo y la desconexión, no es exclusiva de la maternidad sino más bien de la construcción, pero ayuda a comprender lo que representa. Bajo riesgo de sonar (ahora sí) como afiche floreado de redes sociales, puedo afirmar que es una proyección que va desde el centro del pecho, difícil de nombrar. Abril, ¿vos sí me entendés, verdad?

  1. La Abril está conectada con su papá

Y no me refiero a un papá del típico cuento latinoamericano desolador: la distancia, la firmeza, la ira, el jefe de familia. Nada de eso. Me refiero a un papá mapá o pamá, igual que yo, listo para todo, como el otro que se responsabiliza y aprende con paciencia sobre todo lo que implica tener una hija. Un papá que se queda casi todos los días varias horas con su Abril mientras yo dirijo la oficina. Él la baña, le da sus vitaminas, le da su desayuno, le hace su frutita majada. Se opone tanto como yo a la idea de perforarle las orejas a su hija para que parezca niña y no niño. En otras palabras, la Abril tiene un papá con el que está conectada más allá de su genética garífuna y sus colochos impeinables.

Abril, ¿Qué más viniste a enseñarnos?

Ser o no ser

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Hace un par de meses Managua amaneció con una nueva campaña de ANF en vallas y mopies con niños sonrientes, limpios, relajados. Me alegró ver un cambio en la manera en que la organización presenta a sus niños beneficiarios ahora con respecto a cómo los proyectaba hace 10 años. En ese entonces, no habían códigos internacionales de protección a la niñez y la adolescencia que valieran, ni argumentos que los hiciera repensar su idea de lo que debía verse como pobreza latinoamericana.

ANF fue prácticamente la primera organización donde trabajé al salir de la universidad. Recuerdo que los gastos administrativos eran limitados, todo se destinaba a los proyectos de ayuda que emprendía la organización. Por eso, ver que habían realizado una campaña con esa cantidad de recursos fue para mí una agradable sorpresa, sin mencionar que es una inversión totalmente necesaria siempre y cuando se sepa qué se quiere comunicar y a quienes.

El uso de una sola foto por anuncio en una ciudad de publicidad barroca, visualmente absurda y recargada como Managua agregaba limpieza a la campaña. En el extremo inferior derecho, se leía “Yo soy nica”. El concepto, aunque un poco plano y gastado, era directo y al grano al fin. Me sorprendí, me alegré, agradecí.

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La siguiente valla que observé, se distanciaba del resto: era una foto de estudio y llevaba un nombre, apellido y profesión al lado del rostro de la persona. Luego vi más de estas, muchas y todas contrastaban con las vallas anónimas. Era claro que nada había cambiado y que, ser nica, no es lo mismo que ser nica y todo indicaba que ANF quería aclararnos este punto.

Comprendemos que ser nicaragüense es algo que unifica a todas las personas que aparecen en la campaña. Todos tienen una sonrisa (algunas de estas “personalidades” aparecían en fotos de estudio posadas y con una mueca, recortados de otro fondo y colocados sobre superficies planas. Voy a pretender que nunca vi esas). Todos miran a la cámara. Todos están vivos.

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A partir de esas tres constantes, nos damos cuenta que esta pretende ser una campaña activa. Te miran, me miran, nos miran y nos trasladan así la idea de ser nicaragüense como algo que se comparte y se vive en comunidad, aunque ellos existan en la virtualidad de su bidimensionalidad y nosotros en la realidad de nuestra tridimensionalidad. Es un compartir colectivo, horizontal… y anónimo, hasta que vemos los nombres y los cargos de unos cuantos, que nos aclaran que no somos iguales.

¿Qué tal el nombre y cargo de la niña que sonríe a la cámara justo antes de la imagen de Luis Enrique Mejía o Xiomara Blandino, fácilmente identificables por locales sin necesidad de nombres? Eso sería aceptar que una estudiante menor de edad de escasos recursos es igual que un líder de opinión. Eso sería aceptar que no estamos perpetuando un clasismo postcolonial que nos tiene ahogados. Sería aceptar que ser nica no es lo mismo que ser nica.

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Supongo que necesitaremos unos cuantos siglos más para aprobar o presentar conceptos creativos que rompan con nuestros estereotipos de finca remota centroamericana. Eso o viajar un poco y así para ahorrarnos los siglos.

Bitácora (parte 2)

Ejercicio de navegación caótica

– con mis alumnos de Fundamentos de la Creatividad, grupo 3 – 

Puerto de salida: 1981

Es ridículo salir de wikipedia, pero es que nací en 1981 y probablemente mis referencias están oxidadas.

http://es.wikipedia.org/wiki/Categor%C3%ADa:Pel%C3%ADculas_de_1981

Dice Wikipedia que Muertos y enterrados es una película de terror dirigida por Gary Sherman en 1981.Los zombies ya estaban por estos lados hace 32 años.

http://es.wikipedia.org/wiki/Muertos_y_enterrados

James Farentino (nunca había oído sobre él) la protagonizó. Murió el año pasado, un día después de mi cumple.

Y de pronto, fui a parar a imdb, al perfil de un Farentino con un rostro bien estirado por cirugías http://www.imdb.com/name/nm0267232/

Chau, imbd.

Un sitio de online shopping en la India sin nada de exotismo tranquilizador. Hasta los modelos están estandarizados http://www.junglee.com/

Libros y películas en Hindi http://www.junglee.com/s/ref=nav_menu_3_2_2_2?rh=n:683865031&field-language=Hindi

The mantra that defines the youth of today?? uuhh?? http://www.junglee.com/Shaitan-Khandelwal-Koechlin-Malhotra-Bhoopalam/dp/B0089IKGMW/ref=sr_1_15?s=dvd&ie=UTF8&qid=1368736098&sr=1-15

Suficiente de películas. Me fui a google+ https://plus.google.com/+jungleecom/posts

Para variar, quedé atrapada en las redes de Google, mientras ellos trataban de explicar cómo y por qué deben robarme mi información para dejarme entrar a cualquier plataforma. No, no ingresaré mis datos https://support.google.com/accounts/answer/1733224?hl=es

Logré nadar hasta youtube https://www.youtube.com/?hl=es

Los trending topics en Malasia http://www.youtube.com/?hl=es&gl=MY

Parece que di con una de las bandas más vistas en youtube – Malasia ST12 – Putih Putih Melati http://www.youtube.com/watch?v=9l9ApnOWDok. Son tan mexicanos que da miedo.

Um… (bostezo) http://www.youtube.com/watch?v=ALNcKnwFn_M

Y que será esto tan feíto? http://www.youtube.com/watch?v=DTrS2JpgLD8

Bitácora de navegación: Uno puede salir de 1981 y llegar a dibujos animados malasios de mala calidad. Todo indica que los siglos XX y XXI siempre dan a Disney.

Bitácora de navegacion

Bitácora de navegacion

Ejercicio de navegación con mis alumnos la clase de Fundamentos de la Creatividad, 1er semestre de diseño y comunicación.

Reglas

  • Ingresar una sola búsqueda, que represente el puerto del cual querramos salir.
  • Hacer uso de los links que encontremos dentro de cada sitio, sin devolverse ni ingresar una nueva búsqueda.
  • Documentar el proceso en una bitácora.

Lunes 13 de mayo, 2013 

7:15 a.m.

Lunes https://twitter.com/search?q=%23lunes

Es tan, tan lunes, que ni la idea de un viernes tiene puta gracia.

https://twitter.com/mfgranaina/status/321139519967608832/photo/1

(La gente no sabe usar twitter. Ayudaaaa quiero salir del lunes!)

https://twitter.com/UltraNot_Hgo

Y, otra vez, Rios Montt, como los zombies:

http://www.ultra.com.mx/noticias/aguascalientes/Internacional/22911-80-de-anos-de-condena-a-rios-montt-por-genocidio.html

Es lunes y seguimos siendo tan lindos con el medio ambiente. Incendios forestales, incendios forestales, incendios forestales

http://www.ultra.com.mx/noticias/aguascalientes/Nacional/22928-reportan-13-incendios-forestales-ya-extinguidos-en-jalisco.html

Saquenme de aqui (sin acentos)

http://www.ultra.com.mx/buenpedismo/

Bueno, cualquier salida de ahi es buena, aunque sea por esta puerta.

http://www.coca-colamexico.com.mx/

De alguna manera, fui a parar a Coca-Cola Singapore

http://www.coca-cola.com.sg/home/home.asp

Y, como cualquier secta, la pagina no tiene links externos, todos dan, a… adivinen… Coca Cola!

Logré salir a blogger… http://blogsofnote.blogspot.com/

Little people! http://3.bp.blogspot.com/-rpkTdDD1lWI/Tw6krwME-hI/AAAAAAAABeM/sxVuk762AyE/s1600/Dead+Leaves+1a+-+blog.jpg

Así logré dar con Lisa Ding https://plus.google.com/+LisaDing/posts

O.o http://playspent.org/

No cargó. Maravillosos plug-ins faltantes en Mozilla Firefox… en la próxima, me busco otra nave.

Un perrito confundido por un león:

http://www.thedenverchannel.com/news/watercooler/charles-the-monarch-labradoodle-dog-mistaken-for-lion-prompts-three-911-calls

Esqueleto humano con más de dos décadas, esperando dentro de su vehículo chocado… perfecta noticia para empezar la semana!

http://www.thedenverchannel.com/news/local-news/hiker-finds-human-skeleton-in-old-crashed-car